Eltono
01/6/2006
Quizás pueda sonar a la adulación de quien se considera amigo y admirador, pero el trabajo de Eltono (www.eltono.com) es una de las razones por las que Subaquatica existe. La tranquila revolución que, desde principios de los años 90, se viene produciendo en la escena mundial del arte en la calle habría sido apenas perceptible en Madrid hasta hace no mucho si no fuera por la aparición, a finales de esa década, del trabajo de este artista en las calles de los barrios de Lavapies o Malasaña, entre otras zonas de esta ciudad. Y sin haber reparado en esas formas de líneas rectas y colores planos estratégicamente situados aquí y allá, el que suscribe es posible que no hubiera podido vencer el aburrimiento y desencanto para seguir tirando del hilo y llegar hasta el punto actual (por irrelevante que sea para nadie más). Por supuesto que hay otros artistas de talento, o cuanto menos, con muchas ganas y la adecuada actitud, que llevan un tiempo contribuyendo con su trabajo a “decorar” esta inhóspita megaurbe mesetaria, a menudo tan escasamente permeable a las últimas tendencias. Pero tampoco cabe duda de que si hay un artista local que por su original enfoque, por la solidez de su discurso y por veteranía en estas lides, se ha ganado un lugar en un hipotético “Quién es quién” del Street art mundial, ése es Eltono. Por supuesto resulta imprescindible mencionar que no se puede entender el trabajo de este francés, madrileño de adopción, si no es para evaluarlo, analizarlo y sobre todo disfrutarlo junto con el de su inseparable compañera de batallas, Nuria. En esta ocasión también hablaremos de ella, pero será él, Eltono, quien responda a nuestras preguntas.

Primero, una pregunta que le hacemos siempre a todo el mundo para estas entrevistas: ¿Cuándo, dónde, cómo y por qué empezaste a trabajar en la calle…?
Empecé haciendo Graffiti de letras en el 1989 en el noroeste de París. Más o menos en el 1992-1993 empecé a firmar Otone y entre a formar parte del grupo GAP crew que acababan de crear Zepha, Wope y Desa. Me dediqué a pintar vías de tren, autopistas y trenes hasta el 1999 que fue el año en el que llegué a Madrid. Nada más llegar, le di la vuelta a mi tag y añadí un “el” delante para que quedara más local. Mis primeros seis meses en España los dediqué a invadir de pegatinas y bombardear metódicamente la capital con piezas a plata y negro eligiendo estratégicamente los sitios: las vías de las estaciones de Chamartín, Atocha y Príncipe Pío, las vías de la línea 10 de metro entre Batán y Aluche, la Gran Vía, la M30… En una jam en Fuenlabrada, conocí a los escritores del sur de Madrid y empecé a pintar con ellos los domingos y salía a menudo durante la semana de misión por las vías o la M30 con el
Ifo, además de un par de misiones en el metro. Al dejar Francia, estudiaba Artes Plásticas en Saint Denis y tenía como compañeros entre otros a Olivier Stak, So6 y François Morel que ya tenían una cierta evolución en su práctica del Graffiti. En el 1997, en paralelo a los Graffitis de letras, empecé con los GAP a hacer pegatinas seriadas e invadir París con ellas y rápidamente pasamos a pegar carteles, etc. Una vez en España, seguía viendo la evolución de mis compañeros parisinos, lo que me empujó a dejar evolucionar mi trabajo en la calle. Es precisamente el centro de Madrid y su saturación de firmas lo que me empujó a modificar mi manera de actuar en la calle y, para no seguir siendo una firma más e invisible a los ojos de t odos, cambié de medios y dejé el spray por la pintura plástica y la cinta de carrocero. La reflexión fue muy sencilla, pensé en una forma gráfica de representar mi nombre “Eltono” y se me ocurrió el diapasón que es la herramienta que da el tono para afinar instrumentos de música. La forma del diapasón es simplemente un punto de partida, una base gráfica que desde entonces no ha dejado de evolucionar.


En un momento dado diste el paso de escribir un nombre a representarlo en forma de icono. ¿De alguna manera te sientes prisionero del icono del diapasón al haberte hecho muy conocido con él?
Para nada, el icono es la forma básica que uso para expresarme por la calle haciendo Graffiti. Trabajo en proyectos donde ni siquiera aparece mi icono como por ejemplo los “Graffitis sonoros” que presentamos Nuria y yo en la Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación Once. Además exploro otras vías de expresión siempre con la calle como escenario, como carteles, pegatinas, proyecciones…
Siempre he pensado que tanto Nuria como tú sois un ejemplo de coherencia a la hora de llevar vuestro trabajo a espacios cerrados, ya sean centros de arte, museos o galerías pero quizás puedas resumir un poco cuál es la filosofía que aplicas en estos casos.
La filosofía es sencillamente ser fiel a la calle, que es de donde venimos. Siempre intentamos que un trabajo interior esté relacionado con un trabajo exterior, ya sea completándose, de forma documental, con elementos recuperados de la calle… Un trabajo como el nuestro, donde el soporte tiene tanta importancia, no es nada fácil de llevar a un interior. Además no nos gusta la idea de trabajar sobre un lienzo blanco. La obra perdería todo su sentido. Una solución es trabajar con la documentación de trabajos hechos en la calle con medios que van desde fotos o vídeos hasta acuarelas pero siempre con referencia a una obra que existe en la calle.

Precisamente, acerca del uso que haces del vídeo o la fotografía para tratar de mostrar y documentar los procesos de tu trabajo en la calle, me da la impresión de que es una tendencia en la que estás incurriendo cada vez más. ¿Puedes explicar cómo y por qué tu trabajo “interior” tiende a ser precisamente una serie de muestras documentales de tu trabajo exterior?
Pienso que documentar es la forma más fiel de mostrar mis trabajos en un interior. En un interior muy pocas veces se encuentran los soportes adecuados y menos en galerías con paredes lisas y blancas. Lo que más me importa es la reacción del peatón que se encuentra de repente una obra mía por la calle sin esperárselo. En espacios cerrados, no me interesa recrear esa reacción porque estaría falseada; entonces, lo mejor es documentar lo que hago y de esa forma invitar al publico a observar cuando anda por la ciudad de forma que, en el mejor de los casos, experimente un encuentro auténtico con una obra inesperada.

Pienso que gran parte del interés que despierta tu trabajo es el sustrato conceptual e ideológico que lo sustenta. Este componente conceptual facilita que tu trabajo no sea únicamente pictórico sino que en ocasiones juegues con esculturas, vídeo u otros elementos audiovisuales o de instalación. ¿Hasta qué punto es determinante la técnica o disciplina?
Me enfrento a cada trabajo buscando primero un concepto. El medio utilizado no importa que sea pintura, video, fotografía, escultura o instalación. Simplemente elijo la herramienta que más conviene para desarrollar este concepto. El concepto más interesante creo que es el hecho de proponer arte gratuito e inesperado a un público no siempre preparado para ver piezas artísticas. De forma inversa es también muy interesante conseguir llevar al público de galerías a disfrutar del arte en la calle. Ese intercambio entre esos dos mundos me parece socialmente muy interesante e intentamos siempre trabajar en torno a esa idea.
Ese planteamiento que utilizas a la hora de enfrentarte a espacios de arte funciona a la perfección cuando se trata únicamente de exhibir tu trabajo pero ¿de qué manera exponer en una galería de arte, en donde la obra se destina a la venta, te supone una dificultad añadida? ¿Cómo te enfrentas a ese reto?
Con nuestra galería, el planteamiento es vender proyectos. Que sean instalaciones o pinturas murales. También se puede vender documentación o plantear conceptos como el que desarrollamos en nuestra primera exposición “Complémentaires” en Vacío 9 que trataba de exponer fragmentos de Graffitis que hicimos en la ciudad. En la exposición “x, y, z” se vendían reproducciones de las esculturas “Politonos” hechas de madera lacada que servían como testimonio de una serie de instalaciones que se realizaron en la calle donde las esculturas, hechas de cartón, eran dejadas a su suerte y acababan desapareciendo o destruidas. En “Tras la pared” trabaje con fotos documentales y maderas recuperadas de la calle con el concepto del hueco y subrayando la dificultad de llevar mi trabajo a espacios cerrados.

Eltono y Nuria: “Complémentaires”

Eltono en “Tras la pared” (colectiva)

Eltono y Nuria: “x, y, z”

Es evidente la sobrecarga de elementos visuales de tipo comercial y publicitario a la que tú respondes con tu arte, como has afirmado en más de una ocasión. Pero el universo visual de las calles está hoy en día mucho más poblado de otros elementos también artísticos y desde hace ya tiempo con firmas y potas/throw-ups. ¿Cómo se adapta tu trabajo a ese entorno cambiante?
La diferencia que hay entre mi trabajo y un throw-up o una firma es que a mí no me interesa acaparar toda la atención en el sitio donde decido intervenir. Intento integrarme en él y jugar con él como soporte añadiéndole algo que de alguna manera lo mejore. En mi trabajo va primero el sitio y después la intervención. Trabajo componiendo con todos los elementos que me rodean. Un tag o un throw-up no respeta la superficie simplemente la cubre para ser el único protagonista. Me imagino que será por esta misma razón que mi trabajo esta más aceptado por el público que el Graffiti “normal”.
Imagino que la evolución que sufre tu trabajo en la calle no sólo responde a esos cambios sino a cambios que tienen que ver contigo mismo y otro tipo de circunstancias. ¿Qué análisis puedes hacer de dicha evolución en ese sentido?
Gráficamente suelo aplicar cambios lentos y sutiles y además ¡seguro que soy el único que los noto! Muchas influencias me vienen viajando. Por ejemplo, en el primer viaje que hicimos a Brasil en el 2004, llegamos en periodo electoral y me impactó muchísimo la forma que tienen los candidatos de anunciarse con pintadas murales muy grandes hechas con pintura plástica y con dos o tres colores. Mi mayor fuente de inspiración viene de la calle misma. Observo mucho. Me encantan las formas espontáneas de comunicación callejeras y de allí salieron mis carteles “Pinto gratis” o las pegatinas de “Servicio 24h” imitando a las de los cerrajeros.


En tu trabajo revindicas no sólo la calle sino la elección de espacios que haces para presentar tus piezas. De alguna manera llamas la atención sobre espacios deteriorados y olvidados y justamente los pones en valor “decorándolos” con tu obra. A muchos les parecería una contradicción que defiendas determinados valores estéticos de la “piel” de la ciudad pintando sobre ellos. ¿Cómo lo explicarías?
Pinto esos espacios partiendo siempre del respeto, adaptando mi trabajo a las líneas que define el soporte y componiendo con ellas. Como ya te dije antes, no intento cubrir el sitio elegido para pintar sino integrarme en él y de esa manera subrayar los detalles que pueda tener como texturas, tipografías etc. Es una forma de volver a dar protagonismo a lugares que se han quedado al margen y sin ningún uso.

Según la ciudad cambia, la existencia de lugares con esos valores que buscas se hace más escasa. ¿Cómo te planteas tu trabajo a medida que vayan desapareciendo los lugares en los que te gusta pintar?
Seguir adaptándose. Esta claro que el centro de Madrid ya no es lo que era en el 99 . Es mucho mas difícil encontrar locales abandonados y las reformas están haciendo desaparecer cada vez más esos soportes en los cuales me gusta trabajar. Pero hay que adaptarse y surgen otros soportes. En otros países quedan muchos centros de ciudades muy viejos con sitios adecuados para pintar, simplemente ¡¡hay que ir a por ellos!!
Hay un asunto que a veces parece tabú cuando tratas del trabajo de escritores de Graffiti veteranos o que simplemente han tenido éxito como artistas o diseñadores. Se trata de hasta qué punto siguen trabajando en la calle. Pienso que en tu caso es interesante la manera en que aún teniendo éxito no sólo has decidido seguir haciéndolo sino que me atrevo a pensar que es imprescindible para alimentar tu trabajo tanto exterior como interior. ¿De qué manera es importante para ti seguir haciendo piezas en la calle?

Es simplemente lo que más me gusta. Lo que más me llena de satisfacción es hacer una pintada ilegal por la noche. Mi trabajo no puede ser coherente sin el componente exterior. Como mejor funciona es cuando alguien lo descubre a la vuelta de una esquina, empieza a fijarse y luego comienza a verlo más por la calle e incluso a buscarlo.
Uno de los elementos que imagino que afecta la manera en que te enfrentas a tu trabajo es haber encontrado una compañera no ya en lo personal sino que artísticamente ha desarrollado un trabajo paralelo al tuyo y que en muchas ocasiones hace que debamos hablar de vuestro trabajo más como el de un pequeño colectivo. Al mismo tiempo seguís participando en eventos y exposiciones tanto a título individual como dúo. ¿Cómo percibes que Nuria ha afectado tu trabajo y tú al suyo?
Los dos trabajamos de una forma distinta pero sobre un mismo concepto y nos influenciamos mutuamente. Además nuestras formas de trabajar son muy complementarias y creo que es por eso que formamos un buen equipo.

Nuria y Eltono
Aún siguiendo un planteamiento conceptual y estético muy similar e incluso cuando trabajáis juntos se puede ver qué es fruto del trabajo del uno y del otro pero al mismo tiempo es evidente que existe unaplanificación previa común ¿ Qué criterio seguís para combinar y diferenciar el trabajo como colectivo del individual?
En general, en la calle es donde cada uno desarrolla su trabajo más personal y cuando nos enfrentamos a un espacio expositivo funcionamos más como un equipo. La única distinción es que cada uno trabaja con un icono propio pero cuando ya se trata de desarrollar algo más conceptual no siempre firmamos con los iconos sino con nuestros nombres y como equipo.
Volviendo al trabajo en centros de arte y demás: Es evidente que en ese ámbito haces una reivindicación permanente de la calle como el hábitat natural de tu obra y que todo lo que haces en interior tiene continuas referencias al exterior pero ¿piensas que hay un flujo en sentido inverso y que ese trabajo de interior también ha afectado o condicionado tu trabajo en la calle?
Claro que lo ha influenciado, es un intercambio lógico. Técnicas que se aplican en interior pueden ser probadas en exterior y viceversa.

En ese mismo orden de cosas ¿qué importancia prestas al proceso respecto del resultado? ¿Es el proceso relevante para el resultado sólo para ti o de qué manera piensas que es importante también hacer al observador partícipe del mismo y por qué?
El proceso tiene su importancia sobre todo porque la realización de la pintura es ilegal, siempre pasan cosas, tenemos muchas anécdotas de cuando salimos a pintar de noche. Lo interesante del resultado es su aspecto descontrolado; una vez pintada, la obra va evolucionando, se oxida, la repintan, pegan carteles encima, aparecen cosas al lado… Intentamos también documentar esa evolución.
¿Qué andas haciendo últimamente?
Estamos preparando una exposición de pintura contemporánea para el MARCO (Museo de Arte Contemporáneo de Vigo) en septiembre y otra en el espacio Cruce en Madrid que se inaugura el 16 de junio. Además, nuestro libro editado por Rojo Ediciones está a punto de salir.
¿Algún plan para el futuro que nos quieras y puedas adelantar?
Viajar más y pintar sitios nuevos. Seguir llevando el arte en sitios donde no suele llegar como por ejemplo cuando fuimos a pintar en la favela Gardenia Azul en Rio de Janeiro.

¿Qué proyecto no te han propuesto aún y quisieras que lo hicieran?
Este año hemos conseguido realizar dos objetivos que siempre hemos tenido en mente que eran: pintar en Tokio y pintar en una favela en Brasil. ¡Aún nos queda pintar en Las Barranquillas! También siempre he querido pintar por las viejas calles de La Habana en Cuba.
¿Algún artista o iniciativa que quieras recomendarnos?
El Equipo plástico.
¿Nos puedes dar más detalles?
El Equipo Plástico es una organización secreta, no hay mas detalles…
Links:
www.eltono.com
www.fotolog.com/eltono
Entrada archivada bajo: Artistas
3 Comentario
1. naxo | 27/7/2006 a las 3:44 pm
Aquel que se llama Atavias, que une caminos-
Aquella que se llama Concurrencia, que frecuenta alguno de ellos-
Y aquel que se llama Pionero, que sin saberlo, abre camino al resto-
De n para t
2. Artista fallera | 29/3/2007 a las 9:57 pm
Muy bueno eso de pinto gratis, a cualquier hora y sin avisar!!!
Haber si te pasas por mi casa…
Valencia en fallas!!!
3. nn | 28/10/2007 a las 5:54 pm
Prefiero el color de Nùria.
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