Spank the Monkey: El libro
19/10/2006

Resulta imposible referirse a la recién inaugurada exposición colectiva “Spank The Monkey” (www.spankthemonkey.uk.net) sin hablar antes de su más directa predecesora: “Beautiful Losers“. Fue esta exposición itinerante y el libro del mismo título la primera oportunidad, por parte de toda una generación y tipo de artistas, de presentar su trabajo en museos de arte contemporáneo de EE UU y Europa. Tras su paso por Francia aún esperamos, sin mucha fe en la visión de los responsables de los museos españoles, que esta exposición recale en estas tierras antes de que su singladura internacional se dé por concluida definitivamente. Más allá del punto de inflexión que supone ver a artistas procedentes del ámbito del arte en la calle, el Graffiti o la cultura Skate, en las paredes de diferentes museos, “Beautiful Losers” resulta una experiencia muy interesante por la tesis que defiende: establece una relación directa entre esta reciente generación de artistas y la escena del Pop Art o del arte underground de décadas atrás y artistas como Robert Crumb, Andy Warhol o Basquiat. En este planteamiento, o mejor dicho, en la selección de artistas, se echaba en falta la inclusión de en artistas que no fueran norteamericanos, si bien esto se ha solucionado en parte con la incursión de algún artista de otras nacionalidades en su itinerancia europea.
Si esta nueva exposición, “Spank The Monkey”, actualmente y hasta el 7/01/07 en el Museo Baltic de Newcastle Gateshead (Reino Unido), buscara solamente la presentación en un mismo espacio de una selección de los mejores artistas “urbanos” del momento, por mucho que el listado sea más internacional, imagino que su interés sería como poco relativo. Por eso, la actitud inicial cuando supimos de esta iniciativa hace un tiempo fue de cautela y un tanto de escepticismo. Resulta previsible y a menudo sospechoso ver cómo cuando una idea tiene éxito, surgen muchos que quieren imitarla rápidamente. Quedaba ver si “Spank The Monkey” aportaba algo más que una visión geográficamente más amplia.
Debo reconocer que aún no he visto la exposición pero acabamos de recibir en Subaquatica el libro del mismo título publicado con motivo de la muestra. El volumen no es en absoluto un catálogo de la muestra, al haberse realizado con anterioridad a la inauguración de la misma sino que es en esencia una recopilación de fotografías y reproducciones de la obra de los artistas participantes, complementadas con un breve currículum de cada uno de ellos. Desde luego, nada que objetar al listado de nombres, a pesar de que algunos (los asiáticos principalmente) son poco conocidos en Europa: Aya Takano, Banksy, Barry McGee, Chio Aoshima, David Shrigley, Dr. Lakra, Dzine, Ed Templeton, Faile, Freaks Gallery, Groovisions, Kozyndan, Miss Van, Natasha Struchkova, Neasden Control Centre, Os Gemeos, Ryan McGiness, Shepard Fairey, Space Invader, Swoon, Takashi Murakami y Yasumasa Yonehara.
A pesar de lo interesante de este material, resulta más destacable el texto introductorio de uno de los dos comisarios de la exposición, Pedro Alonzo, que plantea el concepto que sustenta este proyecto y justifica cómo encajan artistas que sí proceden del arte en la calle con otros que no, como Takashi Murakami, Ryan McGiness o Kozyndan. Para Subaquatica, está claro que existe una relación entre unos y otros porque en este nexo se encuentra justamente nuestra razón de ser. Pero no tiene por qué estar igualmente claro para muchos otros. Por resumirlo de alguna manera, la tesis sostenida por Alonzo gira en torno a la idea de que todos estos artistas comparten una misma manera de aproximarse a su público y a la comercialización de los frutos de su creatividad sin por ello renunciar a buscar al tiempo un hueco en el establishment del mundo del arte. Esa capacidad de actuar a una escala global y jugar con las reglas del consumo de masas mediante la producción de muñecos de vinilo, merchandising de lo más diverso, serigrafías… la colaboración con marcas de moda, etc… para acceder a un público más amplio que conecta con sus referentes estéticos, culturales y generacionales se encuentra cada vez más extendida. Pero, junto a algunos otros, han sido los artistas cuyo arte surge en la calle, donde nadie les paga por ello y la obra resulta enormemente efímera, los que han marcado el camino, guiados a menudo por un mero espíritu de supervivencia. Como decía, Subaquatica es fruto de esa realidad y resulta interesante ver como dicha lógica empieza a ser objeto de análisis también en los museos.
Además del texto inicial, el libro incluye la transcripción de una charla entre los dos comisarios, Alonzo y Peter Doroshenko así como un texto de Carlo McCormick, conocido crítico y comisario de arte. En cuanto a la exposición, tendremos que esperar a que nuestra colaboradora Ana Neto vaya a verla próximamente y nos dé cuenta de ello. Parece ser que la muestra no se limita al museo sino que incluye intervenciones de los artistas participantes en distintos puntos de la ciudad.
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Este libro está disponible en Subaquatica y también aquí en nuestra tienda online.
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