Catalina Estrada
16/11/2006

Yo diría que hay toda una diferencia entre exponer algo y mostrarlo en una u otra publicación. La exposición debería ser un paso fundamental, donde el artista tenga la oportunidad de enseñar su trabajo de la manera que le venga en gana pero teniendo en cuenta una cosa bastante sencilla: la exposición es toda una carta de presentación y por eso hay que hacerla bien. Hay quien lo resuelve por la vía más fácil y hay quien se complica la vida con ello pero también hay quien, como en el caso de Catalina Estrada (www.catalinaestrada.com), simplemente lo sabe hacer de la mejor manera.

Montar una exposición es todo un juego, hay que tener en cuenta mil cosas, hay que saber jugar con lo que se tiene y buscar el equilibrio entre lo que te gustaría hacer y lo que se puede hacer en realidad. Y Catalina lo tiene clarísimo: “Antes de montar la exposición quiero tener muy claro cuántos cuadros voy a exponer, los colores que quiero utilizar, para que siempre haya un equilibrio entre unos y otros y que también puedan funcionar independientemente.” El presupuesto nunca es lo que uno espera, siempre quedan cosas por hacer y se crea una “ingenua” esperanza de que la próxima exposición sea “La exposición”.

De momento nos encontramos en “No me quieras matar, corazón”, en la Iguapop Gallery. Y la exposición está muy bien, yo diría más, está como a la artista le gustaría, en su punto, y más vale no pensar en lo que podría ser y no es. La carta de presentación ha funcionado, Catalina Estrada se presenta en Barcelona de la mejor manera posible, su propia manera. Y se nota la mano de la artista en cada detalle pues todo está hecho a mano. La exposición huele a tradición, a algo que viene de otros tiempos, que no es más que pura cultura, o mejor, puros recuerdos. Nos olvidamos, por un momento de que estamos en Barcelona y nos encontramos en Colombia escuchando las canciones tradicionales: ”El folklore latinoamericano es el pan de cada día de los enamorados, de los despechados, de la gente que se emborracha y se quiere morir de amor y se reconcilia en esas canciones dolorosas”. Para hacer todo esto, Catalina utiliza el spray, la plantilla y mucha imaginación. De pronto el recuerdo de otros tiempos se llena de técnicas poco convencionales. Maderas, puertas y paneles son pintados a la moda de hoy y no de esos otros tiempos, y en todo esto encontramos una tridimensionalidad inesperada, puntos de colores que muestran relieve: “Me gusta mucho que los cuadros se puedan tocar y que puedas sentir su textura…”
Esto es “No me quieras matar, corazón”, el momento y la oportunidad ideal de decir y enseñar cosas que estaban guardadas hace tiempo, de tratar el amor y desamor de la manera más personal y hacerlo por la vía que más deprisa nos llega al corazón, la música. Si no fuera así estaríamos hablando de una exposición más. Y esto ya no sería Catalina. Así se conoce a Catalina Estrada: yendo a una de sus exposiciones.
Fdo.: Ana Neto
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1 Comentario
1. Fernando | 20/11/2006 a las 1:20 am
queria felicitar la autora del texto por la calidad de sus criticas. Jo soy português asi que, perdon por el malo castelano. Felicitaciones e que siga el buen trabajo.