11 Spring St.
Mucho se ha escrito ya sobre la exposición colectiva que la gente responsable del blog Wooster Collective, Marc y Sara, organizaron en el número 11 de la calle Spring en el barrio de NoLITA en NY y que duró exactamente 3 días, del 15 al 17 de diciembre del 2006.

El cómo empezó, el por qué, la gente invitada, los artistas, los organizadores, los nuevos dueños del edificio, las causas… puede que hayas leído sobre ello en los diferentes blogs y periódicos de todo el mundo que cubrieron la historia o incluso puede que lo hayas visto en informativos de televisión. Desde que toda esta fiebre empezó, la atención de los medios fue incesante así que aparte de mi experiencia personal poco podría añadir yo a la historia. Pero, cosas del destino, alguien muy cercano a mí, al que llamaremos H., fue invitado a participar en esta exposición.
H. fue invitado por uno de los artistas participantes a colaborar con él en el espacio que le había sido asignado. Ambos se conocían de haber trabajado juntos con anterioridad y pensaron que ésta era una buena oportunidad de volver a aunar fuerzas. Para entonces los preparativos de la exposición llevaban ya algunas semanas en marcha y apenas quedaba una quincena para la inauguración. A pesar de lo avanzado de la fecha los ánimos estaban todavía bastante calmados, la gente todavía no se creía mucho lo que estaba a punto de pasar y apenas un puñado de artistas había empezado a hacer algo. Cuando fuimos a tomar medidas era un jueves. Jasmine Zimmerman, la artista de la ya famosa instalación con las gomas de colores, fue la que nos abrió la puerta del local. Al ser la primera vez que íbamos no nos reconoció y estuvo reticente a dejarnos entrar ya que, parece ser, bastante chavales habían intentado entrar en el edificio alegando ser parte del evento. Después de algunos minutos, Jasmine acabó por reconocer a H. al cual había escrito apenas unos días antes felicitándole por su último proyecto. Los ánimos se calmaron, nos dio la bienvenida y pudimos entrar.
La visión del lugar para entonces daba todavía la imagen de un proyecto en fase embrionaria. Las paredes tenían aún las marcas de cinta adhesiva azul que separaban espacios: aquí Obey, allí Blek Le Rat, un poco más allá SoundLab… Mientras H. tomaba medidas yo me di el lujo de darme una vuelta alrededor y subirme hasta la primera planta para ver y cotillear más que nada. Rekal, que aparte de exponer como artista individual hizo una colaboración con Judith Supine en la planta baja, estaba ultimando su obra. Estuve hablando con él un rato y me estuvo explicando que acababa de llegar de Italia. Por entonces la primera planta tenía todavía un aspecto bastante desolador y había nombres de artistas asignados que luego no pudieron participar en el evento, como Miss Van, cuyo lugar fue ocupado por Maya Hayuk a última hora.

A partir de entonces H. siguió yendo allí prácticamente día sí y día también para ir acabando en su obra. Trabajaba en casa y luego se iba allí a montar. Y poco a poco los artistas se fueron animando y a su vez fueron atrayendo a otros colegas. En un momento dado aquel trasiego de gente se les fue de las manos a la gente de la organización y en cierta manera las cosas se tensaron; todo el mundo quería entrar a echar un ojo pero debido a las medidas de seguridad, las cuales os puedo asegurar que eran extremadamente estrictas, no se dejaba entrar más que a los artistas.
Empezaron a surgir pintadas y protestas en contra del evento en el exterior. Algunas críticas llegaron a ser muy duras e incluso surgió un manifiesto titulado “Advance Scouts For Capital” que fue pegado por toda la fachada y del que se estuvo hablando en diferentes blogs. Varias pintadas acusaban a los artistas invitados de roosters (gallinas), for sale (vendidos) y apareció el famoso My Mom Is More Punk Than You que fue cubriendo cada pieza de Street art que iba surgiendo por toda la ciudad durante estas dos semanas de pre-evento. A su vez, todo aquel que quería formar parte de este “histórico” momento en torno al Street art que se estaba viviendo en la Gran Manzana, no dejó pasar la oportunidad para expresarse, y cada día más y más chavales y artistas pasaban por allí para dejar su marca en la fachada. Lo que solía ser una esquina normalucha de un barrio trendy de Manhattan llegó a convertirse en toda una explosión de color y movimiento.
Llegó la víspera del evento. Me fui a Spring con H. para ultimar y retocar. Tuve problemas para entrar ya que yo no era artista. Alegamos que venía a ayudar y Malcolm Stevenson, encargado técnico y de montaje, a duras penas pero me dejó entrar. Aquello era un hervidero por un lado de nervios pero también de buen humor. Gaetane Michaux, artista belga cuya obra estaba compuesta por diferentes piezas de puzzle pegadas en el suelo representando alguna cualidad del edificio, tuvo problemas con el pegado de dichas piezas. Parece ser que, una vez terminado todo, hubo una inspección técnica y cierta ley dictaba que la separación entre las piezas no era la suficiente ya que era posible que un “tacón de zapato de mujer” entrase por las ranuras. Ya se sabe, esto es América, y el caso es que le obligaron a cerrar las rendijas. Era la víspera y Gaetane andaba como loca poniendo masilla entre medias pero la masilla no secaba, la gente no paraba de pisar encima y los nervios se tensaron aún más. Una de las piezas, la que representaba el suelo, acabó siendo demasiado rústica para ser puesta en el suelo, cosas de la vida, y a punto estuvo de ser tirada a la basura sin más preámbulo si no es por los Skewville Brothers que ni cortos ni perezosos decidieron hacer algo con ella. Estos dos personajes poseían una pistola de clavos con silenciador que era digna de ver. Fueron a la calle y con la pistola clavaron la pieza de puzzle en la fachada, recibiendo el aplauso de todos los artistas y visitantes que andábamos por allí. Los Skewville eran el alma de la fiesta. Uno de ellos se armo con su rodillo BLAH BLAH BLAH y pintura amarilla y fue cubriendo todas las obras del exterior que le vino en gana, sin ningún tipo de consideración o selección. Aquello que no le gustaba: BLAH BLAH BLAH. Hubo algunos malentendidos y complicaciones de última hora. Lo más sobresaliente fue lo que ocurrió en la quinta planta, en la que los Barnstormers realizaron una pieza a la que Maya Hayuk, parte del colectivo, fue invitada a última hora y cuyo nombre no fue acreditado a pesar de todo. Esto dio que hablar a más de uno.

Al día siguiente, 15 de Diciembre, a las 11 de la mañana las puertas se abrieron al gran público. Poco puedo contar de esto que no se sepa ya. A las 7 de la tarde se celebró una fiesta privada para los artistas más algún invitado, galeristas y coleccionistas de arte. Nosotros llegamos tarde pensando que se la cosa se alargaría pero a las 8 en punto como un reloj Sara nos echó de allí a todos. De todas formas fue un rato digno de recordar: buena comida, bebida y mucha gente. Y de nuevo dificultad para entrar, aunque sin cola. Algunos habían comprado cervezas para seguir la fiesta pero se puso a llover y la gente se empezó a desperdigar.
El día 16 tratamos de ir por la mañana con algunos familiares que estaban de visita en la ciudad pero la espera era de casi dos horas para entrar y desistimos de tan siquiera intentarlo. La policía vino a acordonar la zona porque la cola era tal que ocupába la acera y la calzada e impedía el paso tantoa los viandantes como a los coches. Como digo, vino la policía y Marc trato de calmar los ánimos porque aquí la policía no se anda con chiquitas e incluso amenazaron con clausurar el evento. Más tarde decidimos ir a la fiesta privada que se celebraba ese mismo día a las 8 de la tarde directamente y evitarnos la cola. De nuevo, muy buen rollo, buena música, todo muy trendy, poca bebida, nada de comida y un solo baño para todo el mundo. A las 10 de la noche, como un clavo, se cerró la fiesta y se mandó a todo el mundo a otro local donde la juerga continuó. Y esto fue todo. El domingo ya no pasamos por allí pero supimos que las colas llegaron a ser tales que mucha gente no pudo entrar a verlo después de haber estado casi dos horas de pie pasando frío.

Textos y fotos: Patricia Yague
Añade comentario 27/1/2007 01:17pm Administrador