El arte de ser San Francisco (parte 1)

13/3/2007

Imaginad una mezcla entre los murales de Diego Rivera, Graffiti, hippies y mucho mucho Rock. A base de todo esto se hizo San Francisco y mucho de ello parece haber quedado. El presente, sin embargo, viene con prisa y sin darnos cuenta Rivera no es más que un mito lejano, los hippies ya no son lo que eran, el Graffiti ha perdido su status en favor del Street art y el Rock se dice que ha muerto hace tiempo. Todo estaría perdido si no tuviéramos San Francisco. En el nuevo siglo de alguna manera se siguen llevando flores en el pelo y una actitud bohemia pasota. El Rock niega su propia muerte y se hace oír por todas partes y el arte del Graffiti sigue siendo sinonimo de resistencia, aunque de otra manera.

Para entender el arte de San Francisco hay que conocer dos cosas: el arte mejicano y a Barry McGee. Así de claro. El barrio de la Mission es el ejemplo perfecto de cómo todo encaja. Aquí se vive bajo la lógica mejicana, y como tal, entre tacos y quesadillas se van haciendo murales por todas partes, llenando el barrio de color y vida. Las tecnicas tradicionales se siguen utilizando en estas calles, no porque sea “guay” pero simplemente porque forma parte de la cultura de cada uno. Peluquerias, tiendas, restaurantes y demás llevan el sello del latex y de la mano de algún artesano que lleva en la sangre infinitas generaciones de genes mejicanos. La cultura se hace sentir, o mejor dicho, se hace ver.


Imagen pintada en la pared en “Senacional, Mexican graphics”

“Sensacional! Mexican Street Graphics”, la exposición que acaba de terminar en el Yerba Buena Center for the Arts, trata justamente de eso. Y después de verla me entró la molesta sensación de que, a San Francisco quizás, todo esto le había resultado demasiado facil. Es decir, la mitad del trabajo ya estaba hecho: la técnica, el color, la bidimensionalidad… ¿que es lo que aporta la ciudad entonces? Seguramente el toque “California dreaming”. Y aquí es cuando Twist entra en acción y le da la vuelta a todo.

Barry McGee, aka Twist, es el heroe de la escena artística callejera de San Francisco. Aunque hoy en día sea casi imposible encontrar una pieza suya en la calle todo el mundo sabe quién este hombre y que es lo que representa. Y para los que acaban de llegar a este mundillo de sensaciones inexplicables, que lleva por nombre arte, Barry McGee ha sido el artista que ha traído a la costa oeste el Old school del Graffiti de Nueva york Y, sin pedir permiso a nadie, lo ha mezclado con el arte muralista del centro del continente americano, influyendo así, irremediablemente, en toda una generación de artistas callejeros contemporáneos.


Cierre pintado por Barry McGee

El Graffiti sufre con él un cambio importante y a la vez necesario. Twist apadrina y participa en una escuela de nuevos artistas americanos que pasará a ser conocida como Beautiful Losers y que a partir de la ultima decada del siglo XX pasa a representar un estilo que no es más que una versión actualizada de los tiempos de Janis Joplin y Jimi Hendrix. Los nuevos bohemios, sin embargo, demuestran calidad y rapidamente de la calle pasan a enseñar su trabajo en espacios institucionales. Galerías bien conocidas como New Image Art en L.A., The Luggage Store en San Francisco y Deitch Projects en Nueva York glorifican su arte y hacen que esta pequeña comunidad crezca y se multiplique. Son ellos ahora los nuevos invitados de honor de los grandes museos de (casi) todo el mundo. San Francisco vuelve a ser punto de referencia y nombres como Margaret Kilgallen, Chris Johanson, Claire E. Rojas o Thomas Campbell entre muchos otros serán recordados.


Claire E. Rojas, “Sights of Sounds” en Parklife


Jake Watling y Bill Dunlap en Receiver Gallery

Una pequeñísima parte de todo esto llega a nuestra Europa, y por eso nada mejor que cruzar el atlantico para ver con mis propios ojos lo que pasa en tierras gringas. Solo caminar por las calles del barrio de La Mission es toda una experiencia: Cruzar una esquina y encontrarme en el Clarion Alley Mural Project donde no hay un unico espacio en blanco y todo es color, todo es arte, es una experiencia unica. San Francisco vive para eso y se nota. Muchas son las organizaciones que trabajan para que más arte se vea y se haga en las calles. Cada semana hay una infinitud de eventos, inauguraciones, festivales, y invitados. A Onesto le tocó el honor de participar de todo ello recientemente. Casi dos semanas estuvo este artista de São Paulo preparando su exposición en la galeria 111 Mina, que resultó ser una larga y interesante presentación de su trabajo en diferentes formatos y con distintas tecnicas. Aunque joven, se nota bien la experiencia y madurez a la hora de presentar su obra.


Detalle de obra de Onesto en 111 Mina

Y así se van pasando los días. Para unos los tiempos de la calle ya se estan terminando. Para otros acaban de empezar. Lo importante es que, entre unos y otros, algo se vaya haciendo. ¡Y lo que me queda por descubrir aún en esta ciudad! Entre la expo de Robert Crumb, Andrew Schoultz o Precita Eyes Muralists no paro, porque mientras haya arte y se vaya escuchando rock por las esquinas yo me voy quedando.

Texto y fotos: Ana Neto

Entrada archivada bajo: Miscelánea




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